Parte 2 de 4, edición final: Las vitaminas y los antioxidantes, ¿bajo ataque?

   Parte 2 de 4, edición final: Las vitaminas y los antioxidantes, ¿bajo ataque?

¿Por qué el estudio se llevó a cabo en Dinamarca?

No fue una casualidad que la Cochrane Collaboration eligiese el Knowledge and Research Centre for Alternative Medicine (ViFAB), en Dinamarca, y el Copenhague Trial Unit’s Centre for Clinical Intervention Research, situado en el hospital universitario de Copenhague, Rigshospitalet, también en Dinamarca, como sus fuentes para sustentar este meta–análisis.

La legislación danesa relativa a los suplementos alimenticios es muy conocida por su severidad y sus restricciones. Hasta tal punto que, de hecho, en los últimos años, las campañas a favor de la medicina natural han manifestado su preocupación por que sus ataques totalitarios de su gobierno a la libre elección y a la libertad (disfrazados como “seguridad del consumidor”) terminen eliminando finalmente por completo el concepto de los suplementos en ese país. Es fundamentalmente por eso por lo que las dos organizaciones danesas de apoyo en ésta cuestión tienen una serie de conflictos de interés (ambas en cuanto a sus fuentes de financiación y sus tendencias institucionales) que plantean importantes preguntas en relación con el resultado de este meta–análisis.

Por ejemplo, los gastos operacionales de Knowledge and Research Centre for Alternative Medicine están siendo financiados por una asignación estipulada en la ley financiera danesa. Y, entre los miembros de su consejo hay representantes de la Asociación de Médicos danesa, del Consejo Nacional de Sanidad danés y del Ministerio de Sanidad y Prevención de Dinamarca.

En cuanto al hospital universitario de Copenhague, hay que destacar que entre sus unidades especializadas están el Finsen Laboratory, especializado en la investigación del cáncer; un Departamento de Radiaciones Biológicas, cuyas investigaciones se desarrollan gracias a la financiación de fondos estatales, asociaciones contra el cáncer, y fundaciones privadas; el Bartholin Institute, que cuenta con grupos de investigación del Cáncer/Inmunología y Diabetes; un Departamento de Hematología, que se encarga de los desórdenes, como linfomas malignos, mielomas múltiples, leucemias agudas, así como linfomas crónicos y desórdenes mieloproliferativos; y un Laboratorio de Investigación de Terapia Genética; entre otros.

Así, estando muy lejos de ser independientes e imparciales, se puede observar que los patrocinadores de este estudio tienen una clara predisposición hacia la medicina farmacéutica y están muy cerca de la postura del gobierno danés, claramente en contra de los suplementos.

Drummond Rennie, uno de los directores del Cochrane Center en San Francisco y subredactor del Journal of the American Medical Association, lleva reconociendo desde hace tiempo los riesgos que conllevan los conflictos de intereses de esta naturaleza. Por ejemplo, en el 2004, en unas declaraciones en el British Medical Journal, los describió (refiriéndose a los intereses) diciendo que era de ingenuos pensar que aquellos que tenían un conflicto de interés financiero no se dejarían influenciar al realizar un estudio. Más en particular, añadió que existían cientos de estudios en los que se demostraba que los estudios e investigaciones estaban influidos por los conflictos de intereses financieros, y que siempre estaban orientados para favorecer el punto de vista del patrocinador comercial.
Como veremos a continuación, resulta que en el caso de al menos uno de los autores del meta–análisis de Cochrane, el Dr. Christian Gluud, las observaciones de Rennie tienen especial importancia.

El conflicto de intereses del investigador de Cochrane Christian Gluud

Mientras que los medios de comunicación se han centrado sobre todo en el Dr. Goran Bjelakovic, jefe del equipo que ha elaborado el meta–análisis contra los suplementos, nos hemos dado cuenta que se ha prestado menor atención a su principal co–autor, el Dr.Christian Gluud (teniendo en cuenta que este último parece tener varios conflictos de intereses y está relacionado con organizaciones que tienen una clara tendencia institucional hacia la medicina ortodoxa (por ejemplo, la farmacéutica).

Además de su trabajo en el hospital de Copenhague, Gluud también es Embajador y Miembro del Consejo de Asesoramiento Científico de Biologue, en el que su cargo de actividad es la investigación y desarrollo farmacéutico. La Red Biologue está muy integrada al Consorcio Farmacéutico danés. Está compuesta por socios académicos, gubernamentales y normativos; empresas asociadas (incluidas empresas farmacéuticas como AstraZeneca Denmark) y la gran mayoría de investigadores biomédicos de Dinamarca. Entre los miembros del Comité de Dirección de Biologue hay representantes de la Asociación Danesa de la Industria Farmacéutica y la Agencia de las Medicinas Danesas, entre otros. Por lo tanto, en lo que se refiere a la versión del meta–análisis de JAMA (2007), es importante señalar que se cree que Gluud ha sido quien ha obtenido los fondos para dicho meta–análisis. Además, y como descubriremos más adelante, algunas fuentes incluso parecen deducir que Gluud es el principal autor del estudio Cochrane, más que Bjelakovic.

El conflicto de intereses de Cochrane Collaboration

Cochrane Collaboration se describe así misma como una “organización independiente”, afirmando que fue fundada para “garantizar que la información actualizada y exacta sobre las intervenciones sanitarias esté disponible a nivel mundial.” Del mismo modo, ha declarado que sus principales tareas están siendo financiadas por los derechos de su editorial, John Wiley and Sons Limited, y que éstos provienen de las ventas de suscripciones a The Cochrane Library. Mientras tanto parece ser que las entidades individuales de Cochrane Collaboration están siendo financiadas por una amplia variedad de organismos gubernamentales, institucionales y de fondos privados, vinculados mediante una política a nivel organizacional que limita la utilización de los fondos de los patrocinadores corporativos. Sin embargo, como veremos, tras todas estas afirmaciones existe un número importante e incómodo de hechos que los grandes medios de comunicación, en su impaciencia aparente por informarnos sobre una posible muerte prematura por ingerir suplementos vitamínicos, han tratado curiosamente de ocultar.

En cuanto a la proclamada declaración de Cochrane, por ejemplo, en la que dice ser “independiente”, resulta que la afirmación es muy discutible desde hace tiempo. En octubre del 2003, el British Medical Journal (BMJ) señaló que la página web de Cochrane incluía dos estudios sobre medicamentos para la migraña (Eletriptan y Rizatriptan), que fueron en gran parte financiados por Pfizer, el fabricante de Eletriptan.

Mientras que el principal investigador de ambos estudios, Andrew Moore, ha afirmado que defiende firmemente el patrocinio de Pfizer, el hecho es que tanto él como otros investigadores del medicamento Eletriptan han trabajado como asesores para empresas farmacéuticas y otros organismos, y han recibido becas para la investigación por parte de la industria, el gobierno y organizaciones benéficas. Por tanto, existe un argumento de peso para decir que la defensa de Moore de los dos estudios de medicamentos para la migraña es de todo menos independiente.

Y, para empeorar la situación, Cochrane publicó el estudio de Eletriptan en un momento en el que el entonces presidente y consejero delegado de Pfizer, Henry Mckinnell, también era, el director de la editorial de Cochrane Library, John Wiley and Sons.
Sin embargo, y a pesar de todos estos importantes conflictos de intereses, en este mismo momento (mayo del 2008) tanto el estudio de Eletriptan como el de Rizatriptan están disponibles en la página web de Cochrane.

Es por eso que en noviembre del 2003, cuando el BMJ hizo público que Cochrane se enfrentaba a una encrucijada por el patrocinio de la empresa farmacéutica, y los miembros de Cochrane decían que las empresas farmacéuticas les ofrecían dinero en metálico por unos estudios favorables, la dirección de Cochrane no tuvo más remedio que anunciar que estaba actuando de esa manera para despejar los miedos sobre la influencia de la industria. Sin embargo, aunque el tema del patrocinio de las empresas farmacéuticas predominó posteriormente en la conferencia anual de Cochrane del 2003 en Barcelona (los principales patrocinadores de ésta fueron empresas farmacéuticas como Merck Sharpe & Dohme, Novartis, y AstraZeneca, cuyos logos figuraban en la primera página del programa de la conferencia), la dirección de Cochrane no tomó una decisión y en vez de eso, optó por plantear una consulta compleja a sus miembros.

Posteriormente, en febrero del 2004 se propusieron unos límites a la financiación comercial, que quedaron plasmados en una nueva política publicada en abril del 2004. No obstante, al estudiar con detenimiento la política actual de Cochrane sobre el patrocinio comercial se puede observar que todavía existen importantes anomalías.
Por ejemplo, el personal empleado por una empresa farmacéutica sigue pudiendo participar en estudios relacionados con productos fabricados por dicha empresa. Es igual de importante señalar que tampoco existe ninguna norma que prohíba a las personas que trabajan para una empresa farmacéutica, o como asesores para empresas farmacéutica, o que han recibido una beca de investigación por parte de alguna empresa farmacéutica, participar en estudios de productos de la competencia o sistemas de medicina, como las terapias de vitaminas.

Además, la política actual de Cochrane establece específicamente que los ministerios del gobierno, las compañías de seguros sin ánimo de lucro y las organizaciones de gestión sanitaria no se consideran fuentes comerciales. Por tanto, a pesar que la mayoría de estos están muy vinculados y suelen prestar todo su apoyo a la industria farmacéutica, pueden seguir patrocinando los estudios de Cochrane. Por ejemplo, aunque se sabe a nivel mundial que la Administración de Medicamentos y Comida de Estados Unidos de Norteamérica (FDA) está estrechamente relacionada con la industria farmacéutica, la política de Cochrane no impide que ésta, o sus homólogos en otros países, patrocinen los estudios. Resulta revelador entonces que Cochrane, en su Memoria y Cuentas Anuales del ejercicio anual que finalizó el 31 de marzo del 2006, publique que el 79% de la totalidad de “fondos del gobierno nacional y transnacional (incluida la Unión Europea), normalmente de Sanidad y los ministerios relacionados”.

Por tanto, la declaración de Cochrane, en la que decía que había sido fundada para “garantizar que la información actualizada y exacta sobre las intervenciones sanitarias esté disponible a nivel mundial”, debe contraponerse al hecho de que la mayoría de sus fondos provienen de organismos con un fuerte vínculo, y que ofrecen todo su apoyo, a la industria farmacéutica. En vista de esto, apenas resulta sorprendente que la mayoría de sus estudios se centre en la valoración de terapias a base de medicamentos. De hecho, teniendo en cuenta lo anterior, resulta especialmente significativo que la mayoría de los miembros del Comité de Dirección de Cochrane Collaboration, encargado de dirigir sus actividades, trabaje para departamentos médicos, hospitales o departamentos sanitarios del gobierno, puesto que todos ellos están estrechamente vinculados por su naturaleza al mundo de la medicina ortodoxa (es decir, farmacéutica).

Como consecuencia, teniendo en cuenta que las terapias naturales, tales como los suplementos vitamínicos, están siendo sometidas en la actualidad a una presión cada vez mayor a nivel mundial por parte de gobiernos y sus respectivos ministerios de sanidad, no es muy difícil imaginar que Cochrane Collaboration no mordería la mano que le da de comer desde el punto vista financiero, sobre todo después de las declaraciones en su Memoria y Cuenta Anuales, que afirman que “un importante número” de Centros y Grupos de Investigación de Cochrane Collaboration “están haciendo frente a una importante presión financiera” y que “otros están luchando por mantener la totalidad o parte de sus fondos.”

Fuente: Dr. Rath Health Foundation | http://www.dr-rathfoundation.org

Editado por: Arnoldo Humphrey

aahq–Feb.20’2015

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Acerca de Black and Sane

Blogger Social Comunitario y Guerrillero Comunicacional. Especialista en elaboración y control de proyectos. Méd.Homeópata: Especialista en Homeopatía procesos quirúrgicos pre y postoperatorios.
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